MorGui
Pese a que han pasado más de diez días desde la captura de Nicolás Maduro Moros, y
aunque esta ha dejado más dudas que respuestas, lo cierto es que con la detención del
dictador venezolano, probablemente no se termine con la crisis de décadas con un tronar de
dedos.
¿Es el principio del fin? Sí. Pero lo cierto es que hay mucho de dónde escarbar. Más allá de
una acusación que data desde 2020 donde se acusa a Maduro como líder del cártel de los
soles (cargo que fue retirado por el gobierno de las barras y las estrellas), el violentado de
derechos humanos, tenía muchos negocios transnacionales, incluso con México.
Se sabe que actualmente México, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Brasil, y Colombia;
actualmente pertenecen a un corriente de gobiernos “izquierdistas”, mismos que nunca se
echarían de cabeza uno del otro, comenzando que ninguno de los países mencionados ha
señalado textualmente que en Venezuela se vive una dictadura, al contrario, han respaldado
al país Bolivariano.
México es de los países que más ha respaldado al país perteneciente a la antigua Gran
Colombia, incluso indirectamente de forma financiera.
Durante los gobiernos de la “cuatra Transformación”, se han enviado más de dos millones de
pesos a Venezuela en modo de publicidad por contratos para la televisora TeleSur, cadena
de televisión fundada por propuesta de Hugo Chávez. En esta publicidad, se anuncian
actividades del IMSS, Gobernación y el Gobierno de la Ciudad de México, en espacios
televisivos y sitios web de Venezuela.
A esto también podemos sumar las veces que el gobierno de Maduro lavó dinero a
organizaciones criminales mexicanas, mismas que se han expandido a todo el mundo.
Recordamos también cuando en los libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana (esa
donde se inculca ideología izquierdista), participó Sady Loaiza, funcionario que colaboró con
Hugo Chávez y Nicolás Maduro, participó en la elaboración de estos libros de texto
distribuidos en escuelas públicas.
Esto al menos en el caso de México, también hay casos similares en Colombia y Cuba,
países que en los contratos son amigos de la revolución chavista pero en el discurso solo
piden “no intervencionismo”, a sabiendas que echarse de enemigo a los del gabacho no es
buena idea. Ahhh y tampoco olvidemos al dictador de Daniel Ortega en Nicaragua, quien fue
el único Presidente que acudió a la toma de protesta más reciente del gemelo de Javier
Alatorre.
Para estar en política y tener credibilidad, solo se necesita congruencia, eso que sucede
cuando se reconoce que, tanto hay gobiernos de izquierda buenos y malos, como hay
gobiernos de derecha buenos y malos. No reconocer esto, te hace un político arrogante y que
se engaña así mismo.
Hasta aquí mi comentario.