Por Argenis Esquipulas

Chiapas. – Mientras en muchas escuelas y plazas públicas se preparan las celebraciones por el Día del Niño, en Chiapas una realidad paralela atraviesa la vida de cientos de miles de menores: no hay juguetes ni pastel, sino jornadas laborales desde los 5 años, noches sin comida y despedidas forzadas por la violencia criminal.

Chiapas no solo es el estado con mayor pobreza extrema infantil en México, según CONEVAL 2022, sino que la crisis ha ido en aumento: entre 2020 y 2022 la pobreza extrema en niñas, niños y adolescentes subió 2.7 puntos porcentuales, alcanzando a más de 550 mil menores. El hambre y la falta de servicios básicos los orillan a las calles, los cruceros y los campos agrícolas como única forma de sobrevivencia.

El trabajo infantil es una de las caras más visibles de esta emergencia. En 2022, Chiapas se colocó como la segunda entidad con mayor porcentaje de menores trabajando y el primer lugar en ocupaciones peligrosas, de acuerdo con la OIT. En zonas rurales como el Soconusco y la Selva Lacandona, unos 120 mil niños trabajan en cultivos de café, plátano, caña y palma africana, expuestos a agroquímicos y jornadas de más de 10 horas. Organizaciones como «Amigos Trabajando en los Cruceros» han documentado la realidad de cientos de pequeños que limpian parabrisas o venden dulces en los cruceros de Tuxtla y Tapachula.

Pero el panorama se oscurece aún más con la violencia criminal. En 2025 se registraron 460 desapariciones de niñas, niños y adolescentes en la entidad; 75 de ellos aún no han sido localizados. El desplazamiento forzado por disputas territoriales ha expulsado a más de 4 mil menores durante 2024, concentrados en municipios como Chicomuselo, Chenalhó, El Porvenir y Frontera Comalapa. Más de 600 niños indígenas en Los Altos (Pantelhó, Chenalhó y Simojovel) viven con miedo crónico, insomnio y estrés postraumático, luego de haber huido de sus comunidades arrasadas por grupos criminales.

El abandono y la orfandad también golpean con fuerza. El DIF estatal ha rescatado a más de 4 mil menores en situación de violencia y abandono, muchos de ellos en condición de calle. Aunque el matrimonio infantil está prohibido por ley (con penas de 8 a 15 años de prisión), Chiapas mantiene una de las tasas más altas del país: 27.6% de las mujeres jóvenes se unen antes de los 18 años, principalmente en municipios indígenas como Oxchuc, Mitontic y Santiago El Pinar.

A esto se suma la crisis nutricional. Save the Children y Ceidon reportan que más de 140 mil niños chiapanecos presentan desnutrición, y 21 de cada 100 menores de 5 años tienen deficiencias que afectan su desarrollo físico y cognitivo.

En este Día del Niño, la fecha no es celebración para miles de infancias chiapanecas. Es apenas un recordatorio de lo que el Estado no ha logrado garantizar: comida, seguridad, escuela y un futuro sin violencia.

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