Con el repique de las campanas de la Catedral Metropolitana, la capital chiapaneca celebra cada 25 de abril a San Marcos Evangelista, santo patrono de la ciudad.
Esta festividad es una de las más importantes y antiguas de Tuxtla Gutiérrez, la cual logra la fusión entre la fe católica y la identidad de la cultura Zoque.
La devoción a San Marcos tiene sus raíces en el siglo XVI (alrededor del año 1560), herencia de los frailes dominicos, quienes construyeron la primera edificación religiosa en el corazón de la capital.
Tras la construcción de la entonces parroquia, la ciudad dejó atrás sus nombres originales de Coyatoc y Tochtlán, para ser conocida oficialmente como San Marcos Tuxtla, marcando el inicio de una historia que unió dos mundos.
Sin embargo, es hasta 1996 cuando la fiesta formalizó su estructura actual, integrando el famoso carillón de la torre principal, donde los doce apóstoles desfilan cada hora, convirtiéndose en un icono de la ciudad.
Hoy, esta celebración se mantiene viva gracias a la costumbre de los barrios tradicionales, donde el aroma a incienso, los ramilletes de flores y el sonido del pito y el tambor nos recuerdan que San Marcos es, ante todo, el corazón y la memoria viva de todos los tuxtlecos.