Por Argenis Esquipulas
Por quinto día consecutivo, madres cubanas recorrieron las rutas costeras de Chiapas en busca de sus hijos, desaparecidos desde hace 17 meses en el Pacífico mexicano, en una escena que refleja la dimensión humana de una crisis que atraviesa al país. En paralelo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó el 11 de mayo su informe “Desaparición de Personas en México”, donde califica el fenómeno como una grave crisis humanitaria.
El documento reporta más de 128 mil personas desaparecidas hasta junio de 2025, así como cerca de 70 mil cuerpos no identificados bajo custodia del Estado. Elaborado a petición de colectivos de madres buscadoras, el informe detalla patrones estructurales y la persistente impunidad.
Advierte que mujeres y niñas —casi una cuarta parte de los casos— enfrentan riesgos específicos ligados a la violencia de género y la trata. También señala la vulnerabilidad de personas migrantes en rutas controladas por el crimen organizado, así como de periodistas y defensores de derechos humanos, perseguidos por su labor.
La CIDH documenta además que las propias familias buscadoras, en su mayoría mujeres, son víctimas de amenazas, extorsión y desaparición, incluso mientras intentan localizar a sus seres queridos. Chiapas, en este contexto, se vuelve símbolo de una tragedia que no cesa.