El arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, llamó a fortalecer los esfuerzos en materia de seguridad y reconstrucción del tejido social en Chiapas, al advertir que la persistencia de hechos violentos refleja fallas estructurales que deben atenderse de manera urgente y coordinada.
Al referirse a la situación del estado, lamentó que continúen los enfrentamientos, secuestros, desapariciones y asesinatos, y cuestionó la capacidad de las instituciones para dar seguimiento a estos hechos. “Es lamentable que siga habiendo situaciones como éstas, las instituciones establecidas no le pueden dar seguimiento, ya sea por falta de recursos, capacitación o voluntad”, expresó.
En ese contexto, mencionó el asesinato de siete personas que habían sido secuestradas tras los incendios provocados en dos bares el pasado 27 de diciembre, así como la muerte posterior de una joven que había resultado gravemente lesionada. Para el arzobispo, la permanencia de la impunidad indica que “algo no está funcionando en lo que se pretende que debe funcionar”.
El prelado también manifestó su preocupación por la violencia que afecta de manera particular a mujeres, personas vulnerables y menores de edad, a quienes dijo, se les sigue utilizando y explotando como parte de dinámicas criminales profundamente inhumanas.
Durante su homilía dominical del 11 de enero, González González exhortó a redoblar esfuerzos en todos los niveles de la vida social para desarticular los conflictos, colocando en el centro la dignidad humana y el bien común.
En una reflexión más amplia, el arzobispo contextualizó la violencia local dentro de un escenario internacional marcado por conflictos armados y tensiones geopolíticas. “No bien andábamos de iniciar el año y nos sorprendió la noticia de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para sustraer al entonces presidente Nicolás Maduro”, señaló.
Finalmente, retomó el mensaje del papa León XIV con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2026, al que calificó como un llamado a construir una paz basada en el diálogo, el encuentro y la participación social, más allá de las estrategias sustentadas en el poder militar.